Está claro. De todos los que comenzamos con el pacto de dejar de fumar soy el único que lo sigue cumpliento. Me he quedado solo. Supongo que la dependencia física está ya pasada, pero aún queda lo peor: el factor psicológico. Dicen los que llevan años y años sin fumar, que el cigarro nunca se te va de la cabeza y que la tentación estará presente ya para toda la vida. Sinceramente, espero que esto no sea cierto, aunque me temo que la afirmación contiene bastante de verdad.
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Lo cierto en que en mis otros intentos por dejar de fumar, siempre he constatado que mientras más tiempo pasaba, más me acordaba de dar unas caladas en momentos críticos de nerviosismo, tristeza, cuando sales de marcha, etc, etc, etc. Tampoco vamos a enumerar todas las situaciones en las que te apetece echar un piti porque son demasiadas. Lo que quiero decir es que ya van más de dos meses desde que me propuse dejar de fumar y no sólo me he quedado solo en esta aventura, ya que mis amigos, unos antes y otros después, han caido en la tentación, sino que además, a pesar del tiempo, me sigo acordando y mucho, creo que cada vez más, del tabaco. Tengo que ser fuerte y no pensar en ello, pero es que es inevitable y lo peor es que sé que en cuanto dé una calada caeré rendido de nuevo, ya que no soy de los que pueden fumar solo en fines de semana o cuando están de marcha. No. Yo o fumo o no fumo, pero en esto no entiendo de terminos medios. Ya quisiera yo!!
¿Existe alguna solución mágica y extraordianria? ¿hay alguien por ahí que esté en mi misma situación o parecida? Me encantaría escuchar tu opinión y tu experiencia.
Mira otra cosa no, pero creo que con sólo escrbir esto me ayuda, al menos me desahogo y estoy un rato distraido.
Saludos
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